La unidad de Madrid 2016 ha saltado hecha pedazos. La tan elogiada unanimidad de fuerzas políticas, sociales y deportivas en pos del objetivo común de obtener para la ciudad la organización de los Juegos Olímpicos que finalmente se han ido por primera vez a Suramérica, a Río de Janeiro, se ha acabado en cuanto se han apagado los ecos de la elección del Comité Olímpico Internacional (COI), el pasado viernes en Copenhague. Apenas regresados de la capital danesa, varios actores decisivos en la
Corazonada que anidaba en su interior se han lanzado a reproches, acusaciones mutuas y animadversión. El corazón de Madrid 2016 se ha partido, quien sabe si con consecuencias negativas para la próxima decisión que deberá tomar la ciudad castellana, la de si se presenta de nuevo a una carrera olímpica para los Juegos del 2020.
El primero en disparar ha sido el desacomplejado presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, que ha culpado al presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, de la poca influencia internacional de los dirigentes españoles en el seno del COI. «En olimpismo carecemos de peso específico, y el responsable directo de esta situación es Alejandro Blanco, no hay otro», aseguraba ayer Sáez en una entrevista en el diario
As. «Blanco ha sido un desastre, y el movimiento olímpico español no ha estado a la altura, al contrario que el brasileño, que se ha ganado un peso específico y nos ha dado un gran revolcón», había asegurado el día anterior en
Marca Saéz, que no perdió ocasión de resaltar que su federación se había traído para España el Mundial de baloncesto del 2014.
TRABAJO AVALADO / Blanco eludió ayer contestar directamente a Sáez, aunque valoró su trabajo al frente del COE en los últimos cinco años, desde que lo preside. «No entro en valoraciones personales, cada uno sabe lo que dice y sabe el trabajo que ha hecho. Yo sé el trabajo que he hecho yo, como lo conoce todo mi equipo», aseguró el ex-presidente del judo español. Blanco quiso remarcar, sin embargo, su acción al frente del COE. «Mi trabajo en este organismo está avalado, como ha quedado demostrado en las últimas elecciones, por 58 de las 59 federaciones. El trabajo de la candidatura ha sido muy bueno, el de todos, y mi trabajo está refrendado en Asia, África y América», añadió Blanco.
Más allá de la disputa entre los dos irreconciliables presidentes, Sáez y Blanco, la frialdad parece haberse instalado de nuevo entre los líderes populares de Madrid, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón y la presidenta de la Comunidad, Esparanza Aguirre. La jefa autonómica reivindicó el derecho de Madrid a organizar los Juegos – «Es la única gran capital europea que no lo ha hecho», dijo– y se mostró «especialmente decepcionada» por la derrota en Copenhague. «Me siento desilusionada especialmente después de saber que la rotación de continentes sí es importante». Ruiz-Gallardón no tiene previsto pronunciarse próximamente sobre una nueva candidatura de la ciudad para los Juegos del 2020.
EL PAPEL DE SAMARANCH / El riesgo de la rotación era un hecho ampliamente conocido en la candidatura madrileña, que fue advertida al respecto por el ex-presidente del COI (1980-2001), Juan Antonio Samaranch. El ex-dirigente, sin embargo, ha negado que desaconsejara a Madrid presentarse: «Nunca lo dije. Si algo he sido desde el primer momento es uno más del equipo que ha luchado hasta el final».
Fuente:
elperiodico.com